2017-12-25

A ti

A veces fuiste el cielo en mi mirada. Caminaste por mis manos. Tus manos llevaban la bomba que en mi pecho no hacía más que mencionar las letras de tu nombre.

Te perdí en algún momento antes de encontrarme apareciendo en este mundo ya sin ti. Te busqué desde que pude comprender que me faltabas.

Estabas en los ojos orientales del te quiero. La urgencia de encontrarte me llenaba de angustia pero también alegría, una sensación insoluble, una solución transparente de dos sustancias improbables e inmiscibles. Te perdí.

Estabas en el cabello limpio del te cuido. Fui tan feliz viviendo junto a ti, jarrón celeste lleno de miel y almohadas. Estuve cuando tu pelo era negro y cuando se volvió grisáceo, te robé la vida, lo sé. Pero la perdí al perderte, las perdí a las dos. Me escapé.

Estabas en las axilas húmedas del te uso. Fuiste sangre y sal, claroscuros destellantes. Te bebí y olí, abreve tanta vida que puse lo que pude en los cajones de toda mi casa. Pero se acabó el capricho como se acaba un perfume caro. Me abandonaste.

Estabas en la boca rosa del te deseo. Se une el hueso con la plata en el centro de un volcán, unión improbable y exquisita. Los vapores galopantes de los pulmones rugían la eternidad que encontrábamos en la fugaz luz del éxtasis en nuestros labios. Nos separamos.

Estabas  en las manos suaves del te necesito. Cuando no queda más que optar por ese camino, ese que ha sido miles de veces recorrido, te queda una sensación pegajosa en las manos. Almizcle? No lo sé, pero si te busqué ahí fue por desesperado. Y te busqué ahí como el que traga el agua del mar con la intensión de calmar la sed. Bien sabemos que no hay más que muerte al final de ese camino.

Estabas ahí, eso creía, eso quería creer. Eso me obligué a creer. Pero no estabas, ni estuviste.

Me persigues en mi vida diurna, como haces en mis sueños: Súcubo de manos hermosas y ortografía perfecta, de particularidades innecesarias pero indispensables. En mi afán de encontrarte me arrastro a escoger un color diferente al azul porque quiero agradarte a toda costa... porque muero por morirme entre tus brazos.

Me he preguntado miles de veces. ¿Dónde estás? Más bien, te he preguntado mil veces ¿Dónde estás corazón?

Pero tú no respondes.

Te buscaré en el te amo.

Aunque hay que pensar que la Señora Esperanza tal vez ya murió o que quizás simplemente, mujer, tú nunca exististe y tal sólo eres, lo que siempre fuiste: el cielo en mi mirada.

2017-11-26

Cartas con control de cambios

(Aquí tu nombre):

Las cartas comunes suelen empezar con saludos y buenos deseos. Esta carta no, porque comienza con algo menos ordinario y mucho más bonito: tu nombre. Por lo anterior entremos ya en materia (aquí debes imaginar que me llevo el puño a la boca y toso en gesto de seriedad y elocuencia para luego comenzar a leer lo que abajo escribo).

Una de las cosas que me más me gustan en el mundo es escribir. ¿Por qué? Pues porque es la única forma en que podemos encapsular un instante. Las letras, en papel o en bits, son lo mismo: “patadas de ahogado contra el olvido”.

Quiero recordar el día de hoy.

No te escribo porque el olvido me aterre (No me sé el nombre de ninguno de mis 16 tatarabuelos y sin embargo, estoy aquí porque algo queda siempre) sino porque con el paso del tiempo uno suele olvidar, por vicio o perversión, los días bonitos (caigo en la cuenta que no puedo recordar cual ha sido el peor día de mi vida, por lo que puedo adivinar que no fue tan malo) y eso señorita, no es de dios (con minúscula). Dicen las abuelitas que es de bien nacidos ser agradecidos y esta carta es la manifestación de mi agradecimiento por la experiencia, repito como tartamudo, el día de hoy.

Me cuestionaste por agradecer tu presencia, pero ¿Por qué no agradecer que me ayudaras a manufacturar este día? Que dicho sea de paso, me ha costado 36 años (aunque opines que dicha afirmación es sólo una tarugada mía, amo que me contradigas) y una caminata por el centro de la ciudad.

Lo único que tenemos es hoy.

Hoy en particular, estuvimos los dos compartiendo por alrededor de siete horas (2 y 7). Hoy, te conocí un poco más, con un poco quiero decir un muy poquísimo. Descubrí detrás de tus lentes sucios (como siempre los traía yo cuando los usaba) unos ojos enormes que esquivaban mi mirada por alguna razón. Hoy advertí unas pecas regadas por tus manos blancas. Miré detenidamente por primera vez tu largo cuerpo mientras arreglabas ese trámite que hará llegar tu paquete de envío a no sé dónde. Hoy aprendí de tus recuerdos y me fascine del hecho que te pararas conmigo para salir del restaurante sin pagar (aunque finalmente pagamos). Hoy la dopamina corría por mis venas cuando te reías de mis estupideces y no hay mejor droga que esa. Hoy me hiciste hacer el bien aunque me invitaste al mal.

No importa en donde estés mañana, porque ya es mío el día de hoy.

El día de hoy se ha convertido finalmente en un campo semántico extraordinario, que agrupa por capricho los siguientes elementos: pasteles, elotes, paquetes de envío, carcajadas, sushi, lentes, choques de autos, pecas hermosas, ojos gigantes, tú y yo.

Hoy fue un día memorable, hoy es un día memorable y merece pues quedar encapsulado en forma de esta carta, que ahora es tuya y que como sabes comienza de una manera hermosa y extraordinaria: con tu nombre en mi memoria.

Gracias.

Pável

2017-09-05

Razones estúpidas para no suicidarse

La vida carece de sentido.
Yo lo sé, tú lo sabes.

Ambos hemos explorado la idea de acabar con esto. Ya estás harto o harta, como yo.

Pero antes, espera, tengo que contarte el sueño que tuve ayer.

Por alguna razón, yo podía viajar hacia adentro de mí, al menos eso pensé al principio. No me refiero a ese lugar raro que almacena nuestros pensamientos, esa masa de agua y cebo que llevamos dentro del cráneo y que nos permite comunicarnos. Ni tampoco al éter que llamamos alma. Me refiero a un lugar más mundano pero igualmente interesante y si estiras un poco tu imaginación, hasta más místico. 

Ese lugar diminuto donde viven las células es enorme si lo comparamos con los átomos y sus componentes. Lugares diminutos donde las leyes cambian y son afectadas por el observador pero no por la fuerza gravitatoria del planeta tierra. Allí estaba yo, en ese gigantesco vacío que hay entre un electrón y el centro de los átomos (no pude ir a donde los quarks o bosones de Higgins porque mis sueños están limitados por mi imaginación y entender que algo está conformado por cuerdas de probabilidades es algo que desgraciadamente se me escapa de las manos por culpa y gracia de la magnitud de mis capacidades). No había ningún otro ruido que el de un latido de corazón, muy lento y grave. Pum Pum.

Desde ahí, desde el gran vacío en el electrón de un átomo de carbono que -vivía- en la superficie de una plaqueta a punto de morir volé mientras crecía, por decirlo de alguna manera. De ser del tamaño, de un pensamiento me convertí en un ser de un tamaño "más normal", la gente a mi alrededor era común. Comencé a crecer y los rascacielos tenían mi estatura.

Seguí creciendo hacía el sol, cómo sólo observaba, mi tamaño, que ahora era tal que nuestra estrella vigilante me parecía una pelota, no afectaba la gravedad y por lo tanto el espacio tiempo parecía algo similar a lo que yo puedo observa ahora en la tierra. Por "un momento".

Mi cuerpo crecía y entonces, sólo entonces podía entender el profundo silencio. El sol que antes era del tamaño de una canica, ahora parecía un punto y yo podía nadar lejos de él. Trate de tomar la Galaxia de Andromeda con las manos pero se volvió tan pequeña que parecía haberse esfumado. Entendí que estaba dentro de un río y trate de ir hacía donde empezaba el flujo de estrellas. Mucha luz atravesaba mi cuerpo y era hermoso, frío y absolutamente silencioso. Sólo cuando una galaxia suficientemente grande pasaba junto a mi oreja podía escuchar una ligera efervescencia, como la que se escucha dentro de medio vaso de refresco de cola.

El río, o lo que yo pensé que era un río era larguísimo, no atinaba en darle alcance al nacimiento del mismo. No podía tampoco observar en donde terminaba.

Fue entonces, en la soledad de este increíblemente enorme río, que pude entender la razón de nuestra existencia. Somos la nada que se preguntó a sí misma su origen, la nada que un día exploto para crear este flujo expansivo. Somos un paquete de información, que cada vez se vuelve más complejo. La razón por la que la vida trato de reproducirse no fue otra sino la de tener tantos de nosotros que algunos pudieran continuar viviendo y explorando, creciendo y cambiando para poder entender que pasa en aquel lugar donde nace este río cósmico. Nosotros fuimos nada, fuimos caldo, barro, gusanos diminutos, criaturas pequeñas que buscaban comer a otras más pequeñas, fuimos todos los animales de la tierra y todas las formas de vida que existen y existieron, aquí y en lugares tan lejanos que la distancia es inimaginable. Nosotros somos la misma colonia rampante  de seres que buscan y encuentran, que matan y beben la sangre de los más pequeños (o más grandes); somos la conciencia y el entendimiento, somos información que tarde o temprano (no existe el tarde o temprano en el universo por cierto) se convertirá en lo que siempre hemos sido: nada.

Estamos aquí para desentrañar las ecuaciones que explican el origen del universo. Estamos aquí para después de millones de años (y seguramente trillones de fracasos) encontrar a aquel o aquellos que logren explicar lo basto de la existencia. Estamos aquí para llevar un mensaje al futuro: "!Lo logramos! Entendemos de principio a fin este caos llamado universo".

La gente pasa su vida buscando un propósito, pero éste no es otro que el mismo de siempre, el más sencillo: sobrevivir para aumentar ligeramente las probabilidades de que entre nosotros nazcan los que podrán entender. Tal vez aún somos, en materia de entendimiento, esos peces pulmonados que se arrastran afuera del agua para explorar el barro, creemos entender pero aún no sabemos nada. Necesitamos seguir, mientras nos dure la conciencia para aumentar las posibilidades de aquellos que podrán entender, de aquellos que dejaran de ser un pez y serán un ente erguido y sabio.

La vida carece de sentido (Porque somos peces aún).
Yo lo sé, tú lo sabes.

Ambos hemos explorado la idea de acabar con esto. Ya estás harto o harta, como yo... pero debemos seguir para que un día alguien después de nosotros entienda. A nosotros los tristes, por suerte, sólo nos toca lidiar con la falta de respuestas unos 75 de los millones de años que han sido necesario. Vamos, sé cuan fastidioso esto de vivir a veces es, pero carajo, llevar la información al futuro sólo nos tomará 75 años.

2017-08-27

Léase entre sombras y olores a jazmines mientras escucha a Love of Lesbian:

Aquí.
Hoy.

Estoy justo aquí. Este lugar es aquel al que he llegado por culpa y gracia de mis recuerdos.

Tú, y tu tutú, son ahora uno más. Eres pues, tú, consecuencia y causa de mi yo por esta tierra insensata. Tierra que escupe la misma vida que luego traga para que al final, no haya razón para nacer de nuevo. Y sin embargo, aquí estás, para ser, ya dije, mi recuerdo, mi causa y consecuencia.

Llegó el 2015 y fue malo. Llegó el 2016 para ser el peor. Y llegaste tú (y tu tutú) y pensé que podrías ser mejor... pero no. Eres pues el año de hoy.

Pero ya eres mía.

Porque eres un recuerdo. De esos que ya no te quieren abandonar y se abrazan a las nubes que ves cuando sueñas.

Cierra los ojos, cruza los brazos y bosteza! Ahora mírame! Ahora juega con los sueños porque sí! Y juega a que se vuelven tristeza que te abrazan para volver más rojo el atardecer. Mira hacía otro lado, enamórate de algo mejor. Y déjame aquí esperando que ya sea hoy la semana que viene. Y ahora yo tropiezo con el juego del amor que lleva la melancolía del blanco de tu tan joven y deseada piel. Ahora eres mía. Pero ya no estás.

Y ruego al cielo, que exista y que me escuche, para que pueda escuchar mi oración, que reza, aunque sin rima, así: "¡Qué la tristeza que cubre su corazón la abandone para siempre aunque sea a costa de que se abrace a mi corazón! A cambio te doy este profundo amor que quiere quererla querer"

Y si esta dulce tristeza, que no agoniza y me envuelve ahora, ¡Qué sea porque de verdad el cielo existe y logró escuchar!

Pero ya eres mía.

Soledad.

Pero ya eres mía.

Compañía.

Pero ya eres mía.

       Cuando esta vez, cariño.
          Ni siquiera fuiste la mitad,
            de lo que podías haber sido,
               si fueras un -tú y yo-. Ana.

2017-08-15

Botón de Enviar

Eran las dos de la mañana. Roberto llevaba horas leyendo una vieja enciclopedia. -¿Quién en estos días lees aún una enciclopedia? Se preguntó a sí mismo en voz alta. -La gente que no tiene nada que hacer. Contestó él mismo pero con una voz ligeramente distinta.

Roberto colecciona enciclopedias. Las consigue en las librerías de viejo y en los basureros que son básicamente lo mismo. Son estas las que le permiten dormir cuando el insomnio hace su presencia, pero esta vez, como otras, la dosis no es suficiente para mandarlo a la lona con una almohada en la nuca.

Salió de la habitación que hace las veces de biblioteca privada y muladar. Bajó las escaleras y buscó en la sala de estar su lap top así como su smartphone. Abrió un navegador y colocó en el cuadro de búsqueda una A, se abrieron opciones automáticas de búsqueda. Presionó una B y luego un enter. Lo hizo sin pensar. AB, uno de los meses del calendario Hebreo.

- ¡Israel! dijo en voz alta.

Apunto la cámara hacia el lugar en el que se encontraba sentado.

- Mañana lloverá sobre una gran parte de la nación de Israel, la lluvia no se detendrá durante 3 horas, muchos lugares se inundarán, aunque no será grave será algo que recordar porque no es época de lluvias y... es Israel. Dijo, con seriedad. Subió el video a la plataforma más popular del internet, pero luego de 24 horas el video seguía sólo con una visita, una sola vista. La de él mismo.

Este sería el primer video en su canal. Hacerlo sirvió para por lo menos hacerle sentir sueño. Durmió sólo 2 horas antes de tener que levantarse para ir al trabajo en una oficina de una fabrica de botellas de plástico.

2017-08-10

Risk assesstments

I watch you in the mirror of souls when my sight is over the reflection of my very own eyes. Despite in the outside we are as alike as drop of rain and a thirsty tongue; or a pink bow and a padlock beard, in the inside we are not different at all (We are but I like oxymorons).
Maybe the Romans spoken the truth in that myth of gods splitting people to weaken them and we are nothing more than one soul in two different (pretty different) pots... or maybe not.
I have just bought a ticket for this trip... I know that destination is unknown and duration uncertain. But, for the very first time I do not care about it because I feel complete now and here, in this eternal minute. So... who cares?
Experiencing this feel worth the trip ticket.
Today is a very nice day to die.

2017-08-02

La niña-niño de moño mostaza


Esta niña-niño es particular (como todos los demás)

La conocí por las coincidencias de las nuevas tecnologías. Apareció en mi vida un 27 de Mayo. Es raro. Con excepción de mis padres, ella es la única persona que recuerdo haya yo conocido en esa fecha. Es poco común que yo recuerde los nombres de las personas y mucho menos el día que aparecieron en mi vida. Es raro.

No sé si aún existe en mi sangre la materia esa que logra hacer que las personas se sientan enamoradas. Pero pude sentir algo... en las grietas de las ruinas de mi corazón apareció de nuevo un poco de humedad. Creí haber encontrado pues a mi alguien especial. Spoiler alert: No fue así.

Esta vez no fui detrás de ellas porque fuera particularmente hermosa o porque su cuerpo fuera increíblemente sexy (Aunque sus ojos son hermoso, su nariz en forma de bolita es adorable y casi juro que está buenísima aunque se empeñe en cubrir su cuerpo para que nadie lo note). Fui detrás de ella porque la encontré lista, misteriosa y nostálgica; como una sala de estar durante el ocaso, cuando sólo hay silencio, un libro y la realidad exagerada. Realidad exagerada.



Me mató cuando me dijo "nos vemos la siguiente semana". La siguiente semana nunca llegó. Me dijo que yo le gustaba, pero cambio de parecer por razones que nunca sabré ni quiero saber. Yo no le mentí, -quería quererla querer-.

Me arriesgué a dejar atrás la pastosa y pegajosa necedad de asegurar que ya conozco todas las putas historias de amor. Perdí. Otra vez.

En realidad no perdí nada. Sólo la ilusión de sentirme lleno de ilusiones.

Moría por encontrarme entre sus letras... soñaba con su lápiz y sus palabras... y de nuevo el reloj marcó la hora de siempre: "Falta un cuarto para la nada o son 15 a las nunca".

Y de nuevo, se pintaron las paredes de mi roto corazón, para que la niña-niño viniera de noche a pintar el graffitti de siempre "NO HAY NOSTALGIA PEOR QUE AÑORAR LO QUE NUNCA JAMÁS SUCEDIÓ" en letras rosas esta vez.

Ella es poderosa, como una tonelada de bombones de colores que caen sobre uno para partirte en chingos de pedazos. Pero por alguna razón no se la cree.

Ella es hermosa (no que no te interesaba su físico?) de una manera casi mágica, cuando ríe parece que llora y su piel blanca la hace lucir enferma, aunque no lo está.

Ella es joven. Y no puedo culparla por eso... porque un día se le quitará y podrá ver con más serenidad... ni modos. Habría sido chido o no.

Cómo sea, me mintió, como todas y esa es la parte de la desilusión. Soñaba con que fuera especial y dijera la verdad. No la culpo, ese hábito cuesta mucho esfuerzo.

"Pero más sin en fin" la vida sigue y ahora no me queda más que mirar sus fotos una y otra vez, para preguntarme cada vez: "What if?"



2017-07-08

Lluvia y Sed

Querida tú:
La magia del primer amor radica en la idea de que nunca va a acabar. Con los años descubres, a punta de golpes y corazones rotos, que todo acaba.
Un día te encuentras a la mitad de tu vida, miras alrededor, las imágenes son conocidas, cómodas y amables. Aceptas que la vida no tiene orden ni partitura pero decides continuar el viaje.
Sabes que en el universo las historias se repiten. Así como todos los hombres nacen, todos mueren. Los personajes cambian de nombre y de lugar, pero argumento es siempre el mismo. 
Conoces las historias de amor y deseo, estás familiarizado con ellas. Sabes que se ha repetido muchas veces, como las historias de odio, gloria y conquista; entiendes que no hay singularidad en este universo. Lo que pasa una vez puede que no vuelva a pasar, pero lo que pasa dos veces, siempre ocurre una tercera vez, lo que significa que las historias de amor se encontraran acompañando a la humanidad hasta que el último aliento salga del último pulmón del último hombre o mujer que abandone la existencia.
Cierto día miras tu piel, no es tan verde como antes, las ramas de tu pecho comienzan a marchitarse y secarse, cronos es hermoso pero implacable. Buscas en los labios de las mujeres comunes saliva para abrevar tus ramas debido a tu incipiente necesidad de humedad, las bebes con la esperanza de no secarte hasta el tuétano. Tienes hambre y sed, pero no tienes urgencia de alimento, quieres saciar ésta lengua seca como piedra al sol. Sin esperanza alguna, la última gota abandona tu cuerpo. En ese momento ya no tienes sed pues te has convertido en la sed misma.
Has leído en los libros que el amor a veces entra por los ojos de los reyes, los emperadores y hasta los dioses, para llegar a la manzana de su pecho en donde el amor fecunda la semilla en su interior. De la cual, en contadas ocasiones germina una flor. Por esta flor tan extraña, se han perdido reinos enteros, los hombres se han vuelto locos y más de una guerra ha sido desatada. 
Has visitado y explorado muchos pares de ojos, muchos labios, has buscado en decenas de obscuras noches a Helena de Troya con la esperanza de que con ayuda de su humedad, se logre fecundar tu estéril semilla. Finalmente te envuelves en tu sequedad, detienes la búsqueda, construyes tu casa y dejas de soñar.
Sin embargo, un día, la vida te confirma la ausencia de sentido (para variar) al obrar un milagro: de la nada y de repente llueve. Los diamantes de las noches deciden dejar caer sobre el suelo la más hermosa de todas las lluvias.
Esta lluvia tiene forma de mujer-niña. La observar y parece que la conoces desde siempre. Entra por tus ojos y viaja por tu cuerpo humectando tu seco corazón.Eres sed y ella es lluvia.
No sabes nada de ella, no sabes de qué río viene o a donde va. Pero hay algo que pareces saber con toda certeza: la lluvia cesará. Aún así te rindes ante ella, y su humedad riega tu semilla.
A pesar de los pesares te enamoras con locura e imprudencia, como si fueras un amante inexperto. Recuerdas que así como el Rey David deseaba a Bétsabe y así como John se enamoró de Marilyn, tú eres sed y estás destinado a desear y enamorarte de la lluvia.
Decides, contra toda lógica, ahogarte en ésta lluvia milagrosa y te empapas de ella y en ella. Te dejas cubrir de su dulce humedad, de sus caderas, sus gruesas y hermosas piernas, de la suavidad de su piel de porcelana, de sus mejillas rosas, de sus moños, de sus uñas sucias, de su ombligo, de su dulce voz, de su sonrisa fugitiva, de sus senos perfectos, sus ojos... sobre todo de sus ojos, del bendito blanco de sus ojos.
Un día, la lluvia cae cerca de ti. No sólo es una imagen húmeda a la distancia, sino que es real y se encuentra cerca de ti... ¡sí! ¡Cerca de ti! 
Vives cuando la lluvia te platica sobre el mundo y los lugares que ha mojado. Te enamoras de ella y envidias ese mundo de humedades en el que vive y al que eres ajeno. Vives un poco más cuando bebes de sus besos. Son besos deliciosos, empapados en la más fresca de las gotas de rocío. Nadas en el manantial de sus deseos y te fundes en ellos. Disfrutas del calor de tu vientre cuando peleas por mantenerla junto a ti en esa efervescencia que se agita y galopa, como vapor dentro de una locomotora, cuando la sed se mezcla con la lluvia.
Vives cuando tragas su aliento. Te llenas de agua cuando sus manos recurren las grietas secas de tu egoísta y pálido corazón de traicionero. La lluvia cae del mismo cielo y se riega sobre ti. No puedes comprender lo hermoso del milagro pues te supera: ¡La lluvia cae del centro del mismo cielo carajo! Viene de lo alto hasta el suelo seco de tu corazón. Y nadas en lo más profundo de su feminidad y caes casi muerto de éxtasis.
La lluvia es soberbia y debe serlo, ha vivido atravesando los cielos y solo sabe vivir entre el sol y mundo bajo sus pies. Goza de sentir el amor de los sedientos y de la envidia de las mujeres que la miran desde abajo.


La lluvia te pregunta que te gusta de ella y no sabes que decir. No sabes cómo contestar atinadamente una pregunta con una respuesta tan extensa.
-¿Por qué te gustó? ¿Qué te gusta de mí? Pregunta coqueta la Lluvia a la Sed.
- Me gusta tus ojos. Contestas, te sientes torpe, pues todos los hombres se han enamorado de sus ojos. Pero más me gusta el blanco de tus ojos, que me recuerda a la espuma de esas olas que golpean con fuerza las playas solitarias y se arremolinan cuando el sol calienta al máximo. Suspiras.
-Me gustan tus pestañas y tus cejas, tus cejas se parecen a las líneas que dibujan los artistas debajo de su nombre cuando firman sus obras maestras, son líneas seguras y completas. Lo dices con miedo pues no sabes que quieres decir. Sólo sabes que te gusta lo hermoso que se ven sobre sus ojos.
-Mi color favorito es el azul. Le dices con esa cara de niño que pones cuando la miras. Pero me gusta más el color de tu piel. El rosa de tus mejillas cuando hacemos el amor es más bello que el más bello de todos los azules.
-Me gusta tu nariz, tan perfecta que parece haber sido tallada en mármol blanco/rosa por el más obsesivo de los escultores.
-Tus labios me gustan mucho también, pero más me gusta tu labio inferior cuando lo tengo entre mis dientes y su color verdadero, al cual sólo puedes acceder cuando los has besado por muchas horas. Lo dices mientras miras hacia arriba, recordando.
-Me encanta tu lengua y más me gusta cuando baña mi cuello o mis pezones. Me gusta tu cuello y tu cabello, me encanta olerlo y sentir como cae como lluvia de octubre sobre mi cara cuando te sientas sobre mí. Pero más me gusta olerte, me encanta tu aliento y el olor de tu cabello, me gusta el olor de tu cuello y tus axilas, el olor de los vellos que viajan de tu ombligo a tu plexo solar, me encantan el olor que nace de tu sexo y que nace de tus rodillas. Le recuerdas que el sentido del gusto activa directamente al cerebro y que olerla es tan poderoso como poner sal en una herida.
-Me gustas toda, me encanta tu cuerpo, tu cintura y tus caderas. Me gustan tus caderas de hembra, no de mujer, mujeres hay millones, tus caderas son de hembra, de ese ser femenino que podría poblar la tierra con hermosas nuevas criaturas. Me gustan tus pezones. Le recuerdas que son círculos perfectos como las dos monedas que debes dar a Caronte para atravesar el río.
-Me gustan tus piernas delicadas pero fuertes, lo suficientemente poderosas para recorrer el mundo a pie y conquistar todos los países que visites. Me gustan tus brazos que sostienen en sus extremos ese ramo de dedos delgados y femeninos que tienes por manos. Me encantan tus uñas sucias. Lo dices mientras recuerdas nuevamente el delicioso olor de sus cabellos.
-Me gusta tu espalda pero más lo hermoso que se ve el mundo cuando estoy frente a ella y lo único que miro es tu piel desnuda. Lo dices mientras cierras los ojos para recordar nuevamente la última vez que la viste y lo hermoso que luce el mundo cuando estás con ella.
-Me encanta tu vagina, sus pliegues y sus brillos, su olor y suavidad, su calor abrazador y la sensación que me da de haberlo conquistado todo, de haber alcanzado la máxima expresión de la existencia. Le recuerdas que no entendías como era posible que algunas culturas consideraran el sexo como una forma de alcanzar a dios, pues aunque encuentras el sexo delicioso nunca ha sido una experiencia religiosa. Sabes que cambiaste de opinión el día que tuviste la dicha de conocer a la lluvia y perderte del mundo a través de sus refrescantes humedades.
-Me gusta desparecer del mundo cuando estoy contigo, que no haya guerras ni sequías, ni reinos, ni fiestas ni cielo o infierno, sólo la lluvia y la sed encerrados dentro de una caja de 4 paredes. Me gustan los orgasmos que nos regalamos y el sabor de tu sudor, me gustan todos los rincones de cuerpo y toda tú. Lo dices apretando los puños como si trataran de mantener entre tus manos el recuerdo.
-Me gusta tu voz y tu mente, me gustan tus mentiras y tus trampas, me gustan tus palabras y tu vida, me gusta haberte encontrado y me gusta sentir que la semilla germina, que tal vez no estoy tan seco. Le recuerdas que alguna vez pensaste en acabar con tu vida y que agradeces a Dios cada día el no haberlo hecho porque de haber sido así, no la habrías encontrado. No habrías conocido la dicha de mirarla, olerla, sentirla, probarla, escucharla, de respirar ferozmente, de beber de su pecho, de nadar en sus labios, de existir.
-Me gusta tus dos nombres y como suenan juntos. El primero es dulce y pacífico. El segundo es poderoso como un golpe sobre la mesa. Así eres, mujer al fin, lluvia con arcoíris y lluvia con vientos huracanados.
-Pero más que nada me gusta que tengas un pésimo gusto por los sedientos sobre los que decides posarte. Lo dices para hacerla reír, porque nada te gusta más que la sonrisa honesta y sincera que logras observar cuando ella baja la guardia y deja de esconder su sonrisa. Lo hermoso que luce su rostro de lluvia cuando sonríe.
-Me gusta más que nadie, más que nada. Piensas que sólo podría haber alguien más hermosa que ella: La única persona podría ser, quizás, su hija. Lo piensas mientras la ves alejarse de ti para perderse nuevamente por varios días. 
Sabes que un día volverá a salir el sol. No habrá en el piso nada más que un corazón, o dos, o más rotos. Pero no te importa, no sabes si por egoísta o por idiota.Entiendes perfectamente que no puede contener en tus manos la luz del sol, no puedes guardar en los cajones el azul de las noches, ni puede quedar sobre tu piel el sudor para siempre. 
Le dejas de temer a la muerte, le dejas de temer incluso a la vida… sólo tienes esperanza de ver nacer tu flor y repetir la historia de amor de Romeo y Julieta. 
Aunque este sueño del amor de los amores se vuelve realidad, es finalmente, sólo un sueño. Algún día habrás de despertar. No te importa, no te importa y no te importa, aún cuando la lluvia a veces te abandona, llueven tus ojos y te vuelves a secar... no te importa continuar soñando.
La magia del primer amor radica en la idea de que nunca va a acabar. La magia del último es que ya no te importa, pues sabes que en la memoria solo hay lugarpara la eternidad.
PP

2017-06-26

Recuerdos

Estimado Miguel Zaid:

La siguiente carta no tiene orden ni partitura, es como siempre, una necesidad de hablar, y sacar de adentro (¿de dónde más Pável?) una idea que podría durar más que el cuerpo que la crea.

Es mentira que deje esto de escribir porque pasó de moda (los blogs pasaron de moda hace unos años y ahora todos andan dispersos en... no tengo idea donde).

Deje esto de escribir porque perdí mi libertad (Gracias por contestar preguntas que nadie hace querido Pável)

Por razones que no voy a describir detalladamente (mismas razones que robaron originalmente mi libertad) yo cedí eso de ser libre en nombre del amor. Originalmente escribí "en nombre de algo que yo consideraba amor" como siendo despectivo. Pero la verdad es que todo el amor es bonito y bueno, a pesar de que uno no sepa amar y vaya aprendiendo a base de golpes y verdaderos trancazos (algunos los recibes y otros los das). 

Muchos vendrán y te dirán que saben amar, pero no es cierto, no saben ni amarse a ellos mismos! Se arruinan la vida con boicots tan torpes como que la tarde los entristece, o repiten hasta el cansancio que no tienen miedo de dejar de ver a alguien que admiran cuando en realidad, se mueren de miedo. (Espero que Pável tenga un punto porque no ha dicho nada más que porque ya no escribía)

No soy un escritor por supuesto y el mundo puede sobrevivir sin mis dedos sobre las teclas. Pero escribir me hacía sentir libre, decir las tonterías que me vienen a la mente o crear mis historias me libera. Los que escriben me entenderán y sé que  tú me entiendes. (Cuando niño no entendía porque los escritores usaban seudónimos. Por qué no dejar tu nombre en los libros que escribes?! Ahora entiendo que les faltaba libertad)

Esta carta no tiene orden ni partitura, ni comas, ni puntos. Lo sé.

Esta carta sólo tiene un objetivo: agradecer.

Esta carta también tiene una duda: a quién?

A quién agradecer las ganas de escribir?! El deseo de mirar el cielo, de esperar el próximo encuentro, de enfrentar la realidad de la vida y decir la verdad a pesar de que no sea tan dulce como la mentira. A quién agradecer la imagen de una mujer que sostiene un libro de Murakami sobre sus piernas mientras sentada, frente a una pista de hielo, espera?!

Podría agradecerle a la vida, o a Dios. Podría darme a mí mismo las gracias por sentir (digo nadie me hace sentir, yo lo hago). Podría agradecerte a ti.

Escojo agradecerte a ti. Estimado Catalizador de Jerseys calurosos y palabras que terminan con N, a ti vaquero de caperuza roja y de colores con olor, a ti y a tus pasteles que saben a confeti, a ti y a tus ochos morados, a ti y a tu melancolía que lleva zapatos de tacón y moños de colores.

Gracias (Tantas letras para decir Gracias?!... pff)

Pável




FIN

Nota Pérez1: Mi reino por caminar de nuevo por ese callejón empedrado y empinado con tu mano en mi antebrazo.

2017-06-13

                                
Lerma Estado de México, Junio, 2017
Miguel Jours:

Las historias más memorables ocurren siempre sin aviso, dicen. Yo te encontré por la misma causa por la que aparecí en este universo: por casualidad. Decir que te encontré es un decir, porque estoy seguro que tú sigues buscándote y que esa búsqueda, por desgracia o fortuna, nunca va a terminar.

¿Sabes? Me gustaría enamorarme de ti tres veces. Aparecer en tus sueños e importunarte. Conocer así, tres veces el infierno y tres veces el cielo. Por ti y porque sí. Por casualidad. Por casualidad, sí, por casualidad dije… anáfora.

Me gustaría necesitarte, no como si fueras aire, que lo eres, más bien, como si fueras la más hermosa pintura de un artista que no pudo pintar más. De esta manera, explorar tus lunares cada que te miro, los cuales nunca serán míos, lo son mientras los cuento… oxímoron.

Me gustaría asfixiarte con preguntas y hártate de estar cerca. Me gustaría que me odiaras, para que así fuera difícil que me olvides. Preguntarte preguntas y escuchar las respuestas que me respondes… redundante cacofonía.

Me gustaría recorrer la sensualidad de tu cabeza, no hablo de tus pelos desalineados, ni de los listones que te colocas como si fueras un regalo, hablo de las ideas torcidas y mezcladas que nacen ahí y que pares con tus letras o palabras. Te lo he dicho antes, “no hay nada menos sexy que la falta de imaginación”… cita textual de palabras huecas.

No entiendo. Mi corazón no busca recorrerte y de entre tus ropas recoger los recuerdos de los cuerpos desnudos porque esos recuerdos se marchitan. No entiendo. Mi corazón busca recorrerte con preguntas que siempre buscas acotar, quiero pues saber de ti y de tus ideas, recolectar los recuerdos que brotan como flores de tus ideas desnudas… metáfora.

Entiendo que es más fácil desnudar un cuerpo, por instinto o porque sí, pero la mente-corazón no se desnuda de manera simple o para saciar un apetito. Falta más que alcohol u otra sustancia para que logres abrir tu mente, corazón… calambur.

Pero sobre todo… me gustaría poder inventar figuras retóricas y hacerte sonreír, o al menos palabras para que disfrutes de las letras y de esa forma, te robe el corazón en cada sonrisa, hasta el día que sea imposible que me olvides… y así, estemos a mano.



Saludos,

Pável Pérez


P.D.: Disculpa si no empiezo con saludos, pero sabes que soy mal educado y muy viejo para enderezar el tronco.

2017-03-26

Marzo 2017

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi papá es uno en que él está cargándome. Como parte de una tradición católica me vistieron de indito y mi papá me cargaba porque había yo perdido mi huarache.

Mi papá y yo nunca fuimos a pescar juntos o a acampar. Nunca me enseñó a rasurarme o me dio clases de educación sexual. La única "lección" que me dio en esa materia incluyó un simple aforismo: "una mujer no te deja si te la coges bien".

No explico que es "coger bien" y honestamente yo no tenía intención de continuar esa conversación así que cambie el tema tan pronto pude. (Ahora que lo pienso mis papás han estado más de 35 años juntos... iiiiiuuu!)

Mi papá perteneció a esa generación de hombres machistas y misoginos que no le tenían miedo a sus mujeres. No lo juzgo ni repruebo pero no empatabamos mucho en el enfoque que le dábamos a las cosas.

Tuvimos pues una relación que considero atípica. No Éramos un papá y un hijo, eramos como dos hermanos y casi siempre yo la hacia de hermano mayor. Es más fui yo quien le enseñó a él a manejar estándar. Mis vecinos, amigos o primos me contaban el miedo que les daba que sus madres los amenazaran con "contarle a su papá" sobre su conducta o última fechoría. Yo no le temía a mi papá, él no me pegaba. Además mi mamá era efectiva al ahorrarse el trámite de contarle algo y procedía directamente a aplicar la correspondiente madriza correctiva cuando lo consideraba prudente.

Nuestra relación fue tan atípica que en lugar de llamarle Papá le decíamos "Pérez"... o Pete o Peterson (Cuando me llaman Pérez en el trabajo me siento raro porque me parece que le hablan a mi papá) Lo regañaba porque de sus viajes siempre regresaba con toallas nuevas que se robaba de los hoteles.

Trabajamos muchas veces juntos haciendo cruces de madera. Me enseñó, sin querer, a hacer mi letra bonita porque sobre las cruces, que él luego vendía, debía colocarse la frase: "Jesús es mi Señor" a mano, con tinta negra o blanca.

Jamás fue el mejor en algo... aunque presumía de lo bien que jugaba al soccer y como todo pintaba, en su juventud, para que se convirtiera en futbolista profesional... pero se lastimó la rodilla o embarazó a mi mamá... algo así.

Oh sí... mi papá se "tuvo que casar" con mi mamá porque yo ya venía en camino. Gracias viejo por el irresponsable ejercicio de tu sexualidad!

Cuando yo era niño lo consideraba experto en matemáticas porque se sabía las tablas de multiplicar... luego me las aprendí y pues ya no.

Intentó enseñarme a jugar fútbol pero su método de enseñanza incluyó sólo repetir constantemente la siguiente frase "Eres muy pendejo! Así no!". No aprendí. ¿Por qué hablas así Pérez? Le pregunté una vez. "Yo no estoy para levantar autoestimas" me contestó el grandísimo recabrón. Acordarme de todas sus anécdotas me hace reír.

La única herencia que me dejó fue "irle al Cruz Azul" y pues... no tengo que explicar que ese negocio no ha terminado bien. Aunque también me dejo siempre tomar mis decisiones y hacer mi voluntad.

Era muy choro y bastante desmadroso (caigo en la cuenta que describir a tus padres es engañoso porque, sin querer, te describes a ti mismo).

Nunca fue el empleado del mes o salió en un periódico por ganar algo. Nunca recibió un diploma, no fue ejemplo o modelo a seguir. Pero carajo! Era mi papá!Y se siente culerísimo saber que jamás volverá a sentarse en la orilla de mi cama para despertarme acariciando mis cejas un domingo por la mañana.

Nos vemos cuando nos integremos de nuevo con la eternidad mi querido Pérez.